Vivimos tiempos confusos para los departamentos de F&B y, con un sector enfrentándose a una de las peores crisis que se recuerdan, muchos
profesionales se encuentran en serios aprietos defendiendo la necesidad de innovar los modelos de gestión para aumentar el valor y optimizar recursos.
En ocasiones puede resultar complejo transmitir la necesidad de invertir ahora en mejoras que aumenten la eficiencia de las operativas, reducidas y forzadas a adaptarse a un nuevo cliente, más local y exigente, que demanda actualizar las ofertas, los servicios y los horarios a sus hábitos de consumo y que se posiciona como la única opción para compensar la falta guiris que ya padece la industria turística de nuestro país.
Cómo debe contribuir el F&B.
El F&B para el 2021 debe verse, si se confía en un acreditado y experimentado profesional, como una propuesta de valor que contribuye al aumento del RevPAR y permite justificar una tarifa de habitación más elevada.
En ocasiones también es cierto que puede acabar siendo un servicio de alto riesgo para la reputación y los costes del hotel. Sobre todo si se deja en manos inexpertas, se menosprecia la importancia que le otorga el cliente a la oferta gastronómica o se minusvalora el peso que tiene en la decisión de reservar una habitación.
En cualquier caso el F&B se va a constituir en el principal nincho de oportunidad para aquellos hoteles que aspiren a diferenciarse y destacar en un mercado escaso de demanda y sobresaturado de ofertas a precios de derribo.
Por mi experiencia en reorientar empresas que padecían situaciones muy complejas por la falta de liquidez o de competitividad, y si me permiten el consejo, tengo claro que para rentabilizar un restaurante hay que potenciar los ingresos y aumentar la eficiencia.
Ante los momentos que estamos viviendo, en los que las tarifas de las habitaciones se devalúan, cualquier estrategia debe pasar por la activación y la potenciación de los servicios que son generadores de valor, como escudo de protección de la marca y palanca de dinamización de los ingresos.

El nuevo mercado del F&B.
Muy a mi pesar, ya se empieza a intuir que, a partir de septiembre, la mayoría de las empresas hoteleras comenzarán a reducir significativamente sus estructuras y las operaciones de alimentos y bebidas.
La oportunidad casi siempre se encuentra en el riesgo. Saber gestionarla y hacerlo con éxito no pasa ni por el derroche ni por la miseria. Hay un término medio.
El mercado ha cambiado y el cliente ha evolucionado.
El que no cambie se caerá y es imposible cambiar a tiempo real sin estrategia a medio plazo ni inversión para poder adaptarse a tiempo real a los cambios que demanda el nuevo mercado turístico.
Y sin adaptación hay defunción. No importa el tamaño. La Historia siempre acaba recordándonos a Blockbuster, Nokia, Kodak… Cantaba Serrat la historia de Penélope que se quedo sentada esperando a su amor en la estación.
Del mismo modo algunos siguen esperando que los mismos turistas lleguen esta temporada hasta las puertas de sus hoteles.
Empieza el baile de F&B. Prepárense a ver la caída de grandes cadenas hoteleras…Sí, por la falta de clientes, pero también por su incapacidad para
aceptar los cambios y la imposibilidad de adaptarse a una nueva demanda de mercado que exige más valor por menor tarifa.
Decía la canción, Pobre infeliz, Se paró tu reloj infantil, Una tarde plomiza de abril, Cuando se fue tu… (con su permiso añado) turista.